El Síndrome de Fatiga Crónica

El Síndrome de Fatiga Crónica

El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad grave, compleja y debilitante caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que no remite, de forma significativa, tras el reposo y que empeora con actividad física o mental. La aparición de la enfermedad obliga a reducir sustancialmente la actividad y esta reducción de actividad se produce en todas las actividades de la vida diaria.

El impacto del SFC en la vida del enfermo es demoledor, tanto por la enfermedad en sí misma como por el aislamiento e incomprensión del entorno, de hecho, las medidas validadas de calidad de vida, cuando se comparan con otras enfermedades, evidencian que el SFC es una de las enfermedades que peor calidad de vida lleva aparejada.

Además de estas características básicas, algunos pacientes de SFC padecen diversos síntomas inespecíficos, como debilidad muy especial en las piernas, dolores musculares y articulares, deterioro de la memoria o la concentración, intolerancia a los olores, insomnio y una muy lenta recuperación, de forma que la fatiga persiste más de 24 horas después de un esfuerzo. Casi siempre la enfermedad es crónica (curaciones inferiores al 5-10%) y de un gran impacto en la vida del enfermo.

Se desconoce la causa del SFC y no se disponen de pruebas específicas de diagnóstico, pero la mayor parte de grupos de estudiosos creen que las infecciones (sobre todo las producidas por determinados virus), la respuesta autoinmune y los agentes tóxicos o las sustancias químicas, pueden desencadenar la enfermedad, incluso a dosis consideradas “de seguridad” para la mayoría de la población.

Se estima que en España puede haber un mínimo de 1 por 1.000 habitantes que lo padecen, lo que supone unos 40.000 casos.

El diagnóstico es clínico, no existe ninguna prueba específica. Se utilizan criterios basados en la presencia de fatiga crónica invalidante de más de 6 meses con exclusión de otras enfermedades y la presencia de ciertos síntomas reumatológicos y neuropsicológicos.

Actualmente no hay tratamiento curativo, pero sí para mejorar la sintomatología, la capacidad funcional y la calidad de vida. Los principales tratamientos son el ejercicio físico, la terapia cognitivo-conductual y algún fármaco como los antidepresivos.

Reconocer los límites físicos, realizar ejercicio físico adecuado, hacer ejercicios de relajación y mantener una buena alimentación e higiene del sueño.